Lavar el alma – penúltimo día – De Airexe a O Pedrouzo #dia13

40kmA 20Km de Santiago de Compostela

Durante la madrugada hubo una tormenta tan fuerte que yo me desperté y me bajé de la litera a mirar. Los rayos iluminaban toda la habitación y el estruendo era tremendo, de estos que da susto, pero que luego te entra la risa. Son tan bonitas las tormentas. A mí me encantan. Me volví a meter en el saco y me acurruqué esperando el próximo trueno hasta que me quedé dormida con media sonrisa.

En este albergue eran casi todos alemanes, madrugaron muchísimo. A mí austriaca no le gustaba nada madrugar, la dulce y amable Heide se transformó en un educado ogro en su, obviamente, perfecto alemán y dejó los demás con cara tontos. No sé lo que dijo, pero no se me ocurriría despertarla.

Vaaaaale, uno se identifica, no estoy libre de pecado. Puedo matar al graciosillo que me despierte de un susto. De verdad, sin pensarlo, me transformo en un bicho irreconocible, ataco, muerdo, pego, y luego – después de un largo rato – me arrepiento. Así que puede que sea tarde para pedir disculpas al sujeto, mejor advertir.

Fíjense que todos estos días, compartiendo habitación con decenas de personas y el dragón que llevo dentro no salió ni un día. Estoy orgullosa de ello.

Pues, como era de se esperar, amaneció lloviendo. Matilda fue trasladada con funda y todo para una de las alforjas cubierta con su respectiva fonda impermeable. Fue el único día del viaje que no hice fotos con ella. Ni una.

Paramos en una cafetería para un largo café con leche con la mejor tarta de Santiago del mundo.

tarta_de_santiago

Babieca estaba llena de barro, mis botas también y pensé, que era el momento oportuno para lavar el barro y limpiar el alma antes de llegar a Santiago.

Grave error. La rueda levantaba el agua de la lluvia acompañada de lo que estuviera por abajo, barro, piedras pequeñitas y caca de vaca que iban directamente a la boca. En 30 minutos parecía que me había rebosado en barro como un cerdito feliz. Rico, rico.

Nos tuvimos que separar una vez más, Heide, con la bicicleta eléctrica no podía ir por el camino de barro y yo no me lo quería perder.

Tengo este trecho guardado en la memoria, las pocas fotos que hice con el móvil no son fieles. Pero quiero que imaginéis piedras y verde, mucho verde. Así.

verde_galicia_camino_de_santiago

Por supuesto que para subir esto en bici solo hay una forma. Cargándola.

La correa estaba rebelde, había que pasar las marchas a mano. Cuando no paras de subir y bajar es super entretenido. 😮 La cara llena de barro ni se daba cuenta de que iba también llena de grasa de la correa.

correa_bici_camino_de_santiago

Pero uno de buen humor ve el paisaje bello, la lluvia divina y cargar la bici hacia arriba ni siquiera es penoso. A veces me impresiona la fuerza que tiene el gnomo que se aferra a los entrecejos ajenos. La situación o el entorno no es nada determinante, eso es curioso.

Mi objetivo era acercarme a Santiago lo máximo posible para que el último día fuera tan solo 20km, llegar no demasiado cansada a la hora de comer y transformarme en una chica con pelo perfumado y uñas granate antes que llegara el príncipe azul a rescatarme.

Como de costumbre los 10 últimos km fueron de muerte, agotada… ver esta placa fue la gloria.

22km_de_santiago_blog

Llegando a O Pedrouzo, no había plazas en ningún albergue, hostal o hotel. Nada. Encontré mi austriaca favorita y decidimos cenar plácidamente con una botella de vino imaginando que nos tocaba hacer de 4 a 6 km por la noche, o dormir abrazada a las cámaras en algún césped. Hacía fresco. Pero no dejábamos de reírnos. Hasta que el camarero nos propuso el polideportivo y para allá que fuimos.

Era gratis, había duchas, y colchonetas para dormir. Fue la peor noche con diferencia, pero por lo menos teníamos un techo. Me costó dormir, creo que por pensar que había llegado hasta ahí, que me quedaba tan solo 20km, que había sido y estaba siendo una experiencia inolvidable. Sobretodo me sentía fuerte, valiente, cansada, feliz, ni siquiera podía hacer planes de futuro, ni viajes, nada. Solo sentía el placer de misión cumplida un día antes de terminar.

Dale una vuelta a tu destino:

Si habéis seguido el Camino sabéis que siempre me he alojado en los albergues municipales o en los más simples disponibles. No opté por los polideportivos aunque puede ser una opción todavía más económica y útil para los que van caminando y se quedan sin plazas en los albergues. Comodidad cero, pero las duchas son calientes y es un buen sitio para conocer gente.

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