Un gnomo en mi entrecejo – Del o Cebreiro a Sarria #dia11

47km
A 104 km de Santiago de Compostela

Ocebreiro_Sarria

Bajar el O Cebreiro parece fácil. Cogimos velocidad hasta sentir las lagrimillas pero 10km más tarde nos hemos dado cuenta, abajo del todo en el valle, que habíamos bajado por el lado que no era. Estábamos perdidas, a 10km montaña abajo, rodeada de mierda de vaca y nada más. Ni un sola alma viviente. Intentamos hacer uso del GPS, no había señal, la mínima posibilidad de tener que volver a subir el O cebreiro me daba escalofríos. Vimos un tractor. Yo estaba decidida, volvería a Madrid en tractor si hiciera falta pero no pensaba volver a subir el O Cebreiro. Paseamos por entre las casas fantasmas, ¡un perro! Seguro que tiene dueño. Esperamos un poco, unos cuantos holas y cuando se dignó a ladrar apareció un señor, con su pantalón de pana sucio, su gorrito, y el acento gallego inconfundible. “¿El camino? Subes el O Cebreiro…

Empecé a negarlo con la cabeza ya no escuchaba las siguientes indicaciones. No lo pensaba subir.

Bueno si no lo quiere subir tiene que cruzar dos pueblos y la derecha, y la 3º a la izquierda y no sé que más… y el puente, y la casa abandonada, y no sé más cuantos.

Me daba igual. Nos fuimos con las 52 indicaciones, sin apuntar una sola. Mi humor pasó a humor-perruno rápidamente. Hacía sol y frío, viento en las bajadas, sudor en la subida. Las piernas protestaban de cada movimiento. Las marchas iban cada vez peor y había que pasarlas con la mano. Una nube se instaló justo en cima de mi bici. Nos perdimos más veces. La 3º a la izquierda era un camino de barro imposible de subir con la bici. La dejé abajo y subí andando a ver donde iba a llegar. No tenía fin, seguramente no era por ahí.

Finalmente encontramos no sé como la salida y sobre la 1 de la tarde estábamos tan solo a 3km de O Cebreiro. 20Km tirados a la basura y todavía nos quedaba el Alto do Poio.

Casi no saqué la cámara. Estaba taciturna. Heide quiso hacer parte por el Camino, yo dije que bajo ningún concepto saldría de la carretera. Nos separamos. No había vuelta atrás, el gnomo estaba instalado arrugando mi entrecejo. No me dejaba disfrutar, ni ver la belleza del Camino.

tela_arana_camino_de_santiago

Tuve tiempo a perder el teléfono, a recuperarlo, a dar manzanas a las vacas y llegando a Sarria a cenar con un italiano que hacía el camino andando aunque llevaba no se cuantos tornillos en las rodillas. Heide, mi calva favorita, sonriente. Y yo la única que no tenía motivos para tempestades con la nube y el gnomo en sus puestos ¡Fuera gnomo, fuera! me lo quité con una jarrazo de cerveza.

Dale una vuelta a tu destino:

El albergue municipal de Sarria no mola nada. Si te quedas ahí, hay miles de alternativas un poco más caras y bastante más agradables por sus alrededores. Está claro que el gnomo elegió por mí, pero para la próxima lo sé. 

Anuncios