De vuelta al futuro – El Bólido

Sé que os divierte mucho las historias del Bólido, gracias por los whatsapps, mensajes en Facebook y emails descojonándoos de mi desgracia, pero últimamente las aventuras con el viejo no andan haciendo mucha gracia, al menos para mí.

Después de la hostia que le di al tío del frenazoquetecagas, todo fue amargura. Primero llevé el coche a uno de chapa y pintura que ya había arreglado el culete de mi coche en otra ocasión. Expliqué que no tenía ni un palo para pegar al gato y quería un apaño, al final el bólido no parecía tan malo. Dos mecánicos rondaron mi coche durante 20 minutos soltando bufidos como “bufff”, “ufffy, no sé, eh?”.

En serio, yo veo eso y pienso: “buah, eso no es nada!

¿Qué opináis?

Aun poniendo cara de buena chica y diciendo que el coche al ser tan viejo no iba a merecer la pena un presupuesto muy alto, me pasaron a la semana, 970€ o 800€ sin factura. 😮 COMOOORRRR?

Le pregunto:
– Bueno… ¿y si voy yo al desguace y compro las piezas?
– No creo que el encargado vaya a querer, ¿para qué? ¿Para que nos pagues 100 o 200€?

Me quedé boquiabierta y pedí ayuda al mecánico de delante de mi casa. Respuesta: no trabajan con piezas de desguace por si no encaja bien y costaría 1.300€. Mi querido Bólido vale menos que esto.

Hablé con 50 amigos, que conocían a alguien que me podría echar un cable pero este alguien nunca podía. El hermano de no sé quien, el primo del padrastro, el cuñado del amigo del vecino, un largo etc que culminó en una llamada. Tráelo la semana que viene. Fin. Dijera lo que dijera yo diría sí. Vencida por el cansancio.

Casi un mes sin coche, entre el metro que recuerda el verano madrileño en hora punta – si echáis de menos el verano visitad por favor el metro de Avenida de América – y los autobuses verdes que solo pasan de 30 y 30 minutos, unida a mi mala suerte – lo perdí día sí día también – tuve el privilegio de escuchar en primera línea como vomitaba un niño gracias a las curvas.

Para que tengáis una idea de mi desesperación, estuve a punto de hacer una locura. Usar todos mis ahorros comprando un coche que hiciera pipipipi con todo. Pero imaginar mi cuenta igual de limpia que un coche con los bancos forrados de plástico me daba escalofríos. Tuve la magnífica idea de apelar a mi padre. ¡Usé argumentos tan buenos! ¡Cómo me extraña que no haya funcionado!…

Así que el resultado final: nuevo para-choques azul y aleta plata, por 370€. Pero nada es perfecto, yo cazo las gallinas y los hombres me cazan, porque me robaron la batería nueva.

Alegaron que había fallado, pero como me acababan de robarla y yo de comprar una nueva, la conocía perfectamente. Abrí el maletero, miré la batería y tuve la certeza: ¡esta no era la mía! Antes de que armara el escándalo y zapateara en cima de su mesa en su mini despacho, el dueño dijo que me ponía una nueva. Pero luego parece que le tranquilizó la falta del escándalo y no quiso darme una garantía. ¿Y sabéis qué? Estaba tan cansada que metería la batería por donde… Eso.

¿Respiráis aliviados porque pensáis que es el fin de una historia feliz? Lah, la vida no es un mar de rosas, señores. El viernes llevo el bólido a mi calle, sintiéndome un poco tonta, pero solo me lo confirmé cuando el domingo, con la mochila puesta para hacer senderismo, ¡descubrí que el coche estaba abierto y se habían llevado mi GPS!! Para los que me conocéis no hace falta decir más, pero para los que no tienen ni idea, os explico en forma de bullets la gravedad del tema:

  • Para descubrir que es derecha e izquierda tengo que dar con la manita de escribir, pero antes de hacerlo me lo pienso, lo que lo hace más patético todavía.
  • Dar la vuelta en la manzana es todo un reto para mí.
  • Por más que mi amiga tenga la esperanza de enseñarme donde está el norte, no tiene idea de mi profesionalidad en el tema. Soy capaz de entrar a comprar tabaco y salir hacia el lado del que venía.

Así que como era de esperar, hice un bello tour por Madrid intentando buscar la fiesta de una amiga y en 2 días gasté un deposito entero de gasolina. A este ritmo, cambiaré el blog a “Rincones de Madrid” y listo.

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