Música y Café – Vienna – AUSTRIA

Después de este break en el Interrail sin billete, retomémoslo. Para quien estaba acompañado el viaje empezaba con los preparativos y por ahora iba por Praga.

Este mes, con el bólido enfermo y la economía afectada por el viaje de verano, no pienso moverme de Madrid pero tengo serias dudas sobre la rentabilidad del tema, – donde un bono de metro cuesta como una copa en sitio pijo – pero esto es otro asunto, bueno, el caso es que ahora voy a tener tiempo para poner el blog en día.

A 331km de Praga
(2.420km de Madrid)
Idioma: Alemán, según nuestros amigos, más suave
Moneda: euro

Viena nos recibió con lluvia, con bonitos edificios iluminados y la sonrisa de un amigo que nos fue a recoger. Aquí estábamos para ver amigos y tomar cafés.  ¡Qué imperial es Viena! Que poco sabia yo sobre Austria. Un país rico y culto, tierra madre de mi amado Wolfgang Amadeus Mozart y tantos otros famosos compositores Haydn, Schubert, Bruckner, Wolf, Johann Strauss padre, Johann Strauss hijo y Mahler. Schönberg, Anton von Webern, Alexander von Zemlinsky, Siegmund von Hausegger y Berg. Viena fue un importante centro de la innovación musical. En el siglo XVIII y el siglo XIX, la ciudad atrajo a grandes compositores debido al patrocinio de los Habsburgo (Beethoven, Carl Maria von Weber, Brahms).

Cuando era pequeña mi madre me despertaba con música clásica y siempre me hacia la temida pregunta: ¿quién es? Tenía miedo a equivocarme así que me enfadaba y decía que no lo sabía, haciendo la sorda para no aprender. Hoy, sé silbar miles de movimientos y no tengo la más mínima idea de quien los compuso. Pero se me pone la piel de gallina ver algo así. La música clásica a cambio de monedas es un autentico lujo europeo.

El café

El café es casi una institución en Viena. Nacen en el siglo XVIII y pasa a ser frecuentados por literarios, artistas y hombres de negocio. Cuenta la leyenda que durante el asedio de los turcos, estos se olvidaron de 500 bolsas de café en Viena. La ciudad, en reconocimiento a la ayuda prestada, las regala a Joseph Georg Kolschitzky, quien abre un local para la degustación del café. El café turco no le gustó a los vieneses, pero cuando lo decidió colar y endulzar la bebida se hizo famosa en el país.

Me ha impresionado descubrir que fueron los austríacos que acompañaban Leopodina de Austria (la princesa que casó con Dom Pedro I, el primer Imperador de Brasil) los que recomendaron plantar café en Brasil al invés del té de China. El café fue la base de la economía brasileña durante mucho tiempo.

Una amiga austriaca nos dijo que no podríamos dejar de tomar un café en el Café Central mientras nos tocaban el piano, costara lo que costara. Seguimos la recomendación. No os puedo decir cuanto costó, porque nos invitaron, pero pagaría lo que fuera. 🙂

Dale una vuelta a tu destino

Si todavía no has tenido la oportunidad de ver Amadeus, hágalo, es una película fantástica.

Si quieres, puedes visitar la casa que Mozart vivió en Viena, nosotros no tuvimos la oportunidad.

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