PICOS DE EUROPA – Asturias

A 520km de Madrid – un pequeño break en el Interrail sin billete

Las feministas que me perdonen, los hombres son fundamentales. Desde bajar la basura a llevar el coche al mecánico, cambiar la luz del baño, colgar el perchero o solucionar la infiltración de la entrada. Miles de detallitos que cuando no están se les echa (mucho) de menos.

Pero bueno, hay que afrontarlo. Iba a acampar con una amiga que de última hora no pudo venir, ya tenía todo preparado por lo que decidí acampar, yo solita. ¡Olé mis cataplines!

Bajo todos la parafernalia para acampar, la tienda, saco de dormir, mantita, linternas (de estas de dar cuerda), mochila, agua, comida, pitis de liar, libro, las cintas de mamá para el camino… y descubro que algún desproveído de cerebro pegó un puñetazo en mi retrovisor. Estupefacta, lo coloco en su sitio y se queda, aunque me ha dejado una visión cubista del mundo con un toque de sangre en representación a la furia del autor. Voy conduciendo hacia el trabajo y cada vez que miraba el retrovisor me iba envenenando y no os pienso contar todas las formas de asesinato que llegué a imaginar a un tontodelculoromperetrovisor.

Os preguntaréis, de que serviría un hombre en este caso, pues, muy simple, él tendría tantísima rabia que no me daría espacio a trazar estrategias de muertes fulminantes. Pero no acaba por aquí.

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Antes de viajar hay que comprobar que el Bólido tiene agua para el retrovisor y para el motor (cuidado, que eso lo descubrí cuando empezó a soltar un humo blanco), poner las ruedas a 2,5 de aire y abastecer hasta arriba. Manos a la obra. Voy a pagar:

–       ¿Ha estado cambiando la rueda del coche?
–       No, que va, no doy para tanto, solo estaba poniendo aire
–       Es que tiene toda la frente negra. Le queda muy bien.
–       Gracias…

Música maestro y a cantar muy alto. Viajar a Asturias es una gozada. Cuando empiezas a estar cansada de la carretera ella se hace más y más bonita.

Llegué al camping, en recepción una mujer que repetía. ¿Pero solo una persona? Sí. ¿Una persona no? Hum-hum. Y grita: Joséééééé, para UNA persona, una tienda y un coche. José me llevó a un lugar lleno de tiendas y coches al lado de la piscina. Armé mi tienda 2 seconds para montar, 1 hora y media para guardar, pero el suelo estaba duro. Muy duro. ¿Sustituto de tío? Una piedra. Bajé al río a por una y toc-toc-toc-toc. Un tío se acercó con un martillito monísimo cuando ya solo me quedaba uno por poner. ¿Lo veis?

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Ya con todo montadito una merecida ducha, chorizo a la sidra pá cenar, y a la cama! O mejor dicho, a la tienda!

Vicio horrible el libro de Fal Azevedo, para los que hablen portugués, es fantástica. Y venga a darle cuerda a la linterna. Renk-renk-renk. Solo una vez más. Renk-renk-renk. La última y ya está. Renk-renk-renk Ain, un par de páginas y ya duermo. Renk-renk-renk-renk-renk-renk-renk, el de al lado estaría rezando por mi madre.

Pero la noche no iba acabar así de plácida. Diluvio en mi cabeza. Lluvia de las de verdad, viento de los ruidosos hasta que escucho PAC! Uno de los pinos se soltó. Pero el cansancio era mucho más grande que cualquier peligro. Hasta que no vuelque esta tienda, no pienso asomar mi nariz fuera. Buenas noches.

Dale una vuelta a tu destino:

Camping Picos de Europa – Elegí un camping mono que estuviera cerca de las dos rutas que quería hacer: La ruta del Cares y Los Lagos de Covadonga.

El trato muy bueno, cafetería ok, menús a 6 y 8€, varios baños, lavandería, piscina pequeña, pero el lugar de acampada me pareció un poco reducido y mis vistas se limitaban al coche del de delante.

En una ocasión anterior me quedé en un camping alucinante, la Paz en Llanes, de frente para una playa espectacular, pero más lejos de las rutas.

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