La felicidad es el deseo de repetir – Praga

Normalmente no tengo muchas ganas de repetir un destino, hay tanto que conocer y ver que prefiero ir a alguno que todavía no he pisado, sin embargo ya nos quedaba muy poquito de Praga y yo no podía dejar de pensar en volver a la tierra de Kundera y Kafka.

Tengo que hacerlo, aunque en La Insoportable levedad del ser

El tiempo humano no da vueltas en redondo sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir. Sí, la felicidad es el deseo de repetir.

Las vistas del hotelImage

Mi calle preferidaImage

Vaclavske namesti – Plaza de VenceslavImage

En una tienda de souvenir original, hemos encontrados huevos de colores y cuerdas. Me pregunté de donde venía la tradición.

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En los lunes de Pascua, los varones fabrican para esta ocasión unas trenzas especiales de sauce verde con las que recorren desde la mañana los pueblos y ciudades, y azotan simbólicamente a las mujeres.(…) La mujer que llegara a ser azotada con ellas, rejuvenecería y estaría sana durante todo el año y piden como recompensa huevos pintados por las muchachas. fuente. Curioso, ¿no?

Subimos por un camino muy verde, precioso, desde donde se podía ver la ciudad…

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…hasta la Torre Petřín

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(una especie de torre Eiffel pequeñita) que ofrece unas vistas todavía más espetaculares. Se puede subir en funicular, pero el camino es tan bonito que merece la pena hacerlo andando.

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Saqué las fotos que permitió la lluvia – como me persigue, eh? – y soñé en volver, no repetir exactamente, sino hacerlo diferente. Quizás cuando la nieve adorne el puente de Carlos IV.

Dale una vuelta a tu destino:

Praga – Viena en tren 37€: los tickets en Internet solo con 3 días de antelación (¡ya sabéis que en este tiempo no teníamos decidido ni ir a Praga!), así que tuvimos en comprarlo en la propia estación. Había una cola enorme y precios distintos a 20m para asientos en el mismo tren. Comprad en la taquilla austriaca que más barata que la checa, weird.

Sin embargo para cenar dentro del tren, mejor darse prisa y cenar en la parte checa, porque en Austria cuesta casi el doble.

El tren es larguísimo con cabinas de 6 asientos y un pasillo estrecho, pasar con una super mochila, la cámara, la mochila pequeña entre personas con el equipaje parecido al tuyo que al igual que tú intentan adivinar donde está su asiento no fue tarea fácil, pero es imprescindible porque llega un momento que los vagones se dividen.

Si no has tenido la oportunidad de leer La insoportable levedad del ser, he encontrado una crítica que me ha gustado mucho aquí. Quizás te anime a leerlo. 😉

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