Menos de 24h en Praga

Praga a 2.318km de Madrid
A 356km de Berlín
Moneda: Coronas
1 € = 26 coronas

Ir tan poco tiempo a Praga es un auténtico pecado. Llegamos por la tarde y nos esperaba una amiga checa que se había encargado de conseguirnos un hostal con 3 camas justo en el centro. Perfecto.

Nada más bajar del coche se me activó la sonrisa y no sé fue hasta muy entrada la noche. Me dejó alucinada, las calles, los edificios, el cielo, todo, todo. No sabía donde mirar, no sabía a que hacer fotos y creí estar en la ciudad más bonita que conozco de Europa – hasta ahora.

El Castillo de Praga (Pražský hrad) y el Puente Carlos (Karlův most) en el río Moldavia (Vltava)

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En la plaza mayor de Praga no sabes a que lado mirar…

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Iglesia de San Nicolás

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Iglesia de Tyn

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En el edificio del Ayuntamiento está el famoso reloj astronómico de Praga. La muerte se encarga de dar las campanadas – qué irónico, ¿no? – de las 9 de la mañana y de las 9 de la noche y mientras lo hace, pasan los 12 apóstoles de madera.

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Pero no solo esto, hay tantos elementos que es preciso “vide bula” para comprender:

  • El movimiento de la mano marca la hora.
  • El sol da vueltas elípticas y marca su posición y el signo del zodiaco.
  • La luna también da vueltas elípticas y marca sus fases.
  • En el borde exterior del reloj, el número Schwabacher indican las horas en la antigua Bohemia. Los anillos se van moviendo durante el año y coinciden con el tiempo solar.
  • Y más cosas que huyen de mi poder de comprensión. 😉

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Y también están las marionetas:

  • La Vanidad representada por un hombre que sostiene un espejo.
  • La Avaricia representada por un comerciante judío con su bolsa.
  • La Muerte representada por un esqueleto matando el tiempo – la que da las campanadas
  • La Lujuria representada por un príncipe turco con su mandolina.

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¡Lleva 600 años funcionando! ¡Y yo me juzgaba rica por uno que funciona hace 16!

Muy cerquita está la Torre de Pólvora – Prašná Brána

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Fuimos a cenar en Krusovicka Salanda un restaurante simple pero con un muy buen trato y buenos platos. Aproveché para pedir uno de los platos recomendados: Guláš. Delicioso.

Cuando terminamos de cenar ya era un poco tarde y las calles de Praga estaban prácticamente vacías. Quisimos salir de fiesta, era un jueves, pero todo estaba cerrado y lo único que quedaba eran extranjeros borrachos. ¿Dónde se habrán emborrachado? Al final encontramos un bar irlandés, con una variedad kilométrica de cerveza, pero nuestro cansancio solo nos permitió tomar una. 😉

Dale una vuelta a tu destino

Nos quedamos en Hotel City Center, porque el albergue que reservamos estaba en reforma. 3 camas, 20€ con desayuno incluido.

Una amiga praguense me hizo una lista con mucho cariño de todo lo que debería ver y la comida típica que me gustaría comer. Petris, prometo volver para cumplirla paso a paso.

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